La valentía no es temeridad, imprudencia ni gusto por el riesgo. Tampoco significa actuar sin medir las consecuencias o exponerse innecesariamente.

Una persona valiente comprende el riesgo, lo evalúa y se prepara responsablemente para enfrentarlo cuando el propósito lo exige.
La valentía es un rasgo del carácter.

Es la fortaleza para hacer lo correcto, sostener los valores y asumir decisiones difíciles aun cuando exista miedo, presión o un costo personal.